Recuentos y esperanza
Es ineludible.
Por demás natural que al terminar un año se vuelva la vista atrás y se haga, así sea somero, un recuento de lo que forma parte del pasado reciente y a veces más bien lejano.
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Igualmente, que miremos al año recién estrenado con esperanza, la mayor parte de las ocasiones -si partimos del balance y expectativas de lo efectuado por los grupos gobernantes- sin sustento.
Pertenezco a una generación -¿La de los Baby Boomers? ¿Los nacidos entre 1946 y 1964?-, que al término e inicio de cada sexenio repetíamos, siempre, dos frases: -¡Ojalá éste sí nos salga bueno!- y
-No puede peor que el que se va!!
Llegó la alternancia partidaria en la presidencia de la república, nos adentramos de lleno a la época de las elecciones competidas; nos gobernó el partido de la ‘respetabilidad’ y la decencia política y luego el de la ‘transformación’ y las dos frases siguen tan vigentes como en los mejores tiempos del viejo régimen autoritario, aquel, el de la ‘dictadura perfecta’.
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Ya casi estamos en el reino aquel del cuento del rey y la anciana.
Iba ésta por un camino y de pronto se encontró con la comitiva real; ni tarda ni perezosa se detuvo y le dijo al rey -Dios te guarde muchos años.
El soberano, que estaba........
