-Video.-Fiesta casi trágica es lección para Juárez
La noche del jueves pasado comenzó con abrazos, banderas y el festejo por el triunfo de México sobre Corea del Sur en el Mundial 2026, pero acabó la madrugada de ayer con saldo de personas lesionadas y un conductor en primer grado de ebriedad detenido. Las imágenes sobre los hechos son fuertes.
Dejó el festejo la amarga sensación de que la tragedia estuvo demasiado cerca. Afortunadamente, los heridos se reportan fuera de peligro, pero el susto basta para obligar a una reflexión que no debe quedarse en la capital.
La frontera conoce bien las celebraciones multitudinarias, las ha vivido en la X Monumental, en el Parque Central y en el Estadio 8 de Diciembre. La pasión futbolera, los conciertos, las concentraciones populares y hasta algunos eventos cívicos han demostrado que Juárez es igualmente capaz de reunir a miles de personas en un mismo lugar y con el mismo objetivo.
Precisamente ahí radica el reto. Porque las multitudes no son peligrosas por sí mismas, pero los problemas aparecen cuando las autoridades confunden permisividad con tolerancia y terminan por relajar la prevención.
Si se permite que el consumo excesivo de alcohol se convierta en parte inevitable del espectáculo; si la presencia de drogas se tolera por omisión; si los protocolos de seguridad se improvisan o se limitan a reaccionar cuando el caos ya comenzó, pasa lo que ocurrió en Chihuahua.
Allá bastaron unos instantes para que la euforia se transformara en angustia. La sacudida violenta de una pickup por parte de los “festejantes” y la desesperada reacción de su conductor con unas cervezas encima, llevó a las lesiones de unos y a que el dueño del vehículo acabara estrellándose después de huir de la aglomeración.
Esa experiencia debería servir como advertencia para todos. Juárez, una ciudad acostumbrada a los grandes eventos y a las celebraciones masivas, no puede esperar a aprender la lección a partir de una desgracia propia. Ninguna........
