Larga vida a la labor social de la FECHAC
La ceremonia del 30º aniversario de la Fundación del Empresariado Chihuahuense (FECHAC), donde coincidimos distintos liderazgos del estado de Chihuahua, nos recuerda que el diálogo entre sectores sigue siendo indispensable para el desarrollo con bienestar de Chihuahua. Más allá de las diferencias naturales existentes en la vida pública, este tipo de encuentros permiten tender puentes para avanzar.
Con el paso de los años, el Informe de Actividades de FECHAC se ha convertido en un espacio donde coincidimos quienes impulsamos proyectos sociales, quienes participamos en la actividad económica y también quienes, desde la vida pública, formamos parte de la conversación sobre el presente y el futuro de Chihuahua.
Por ello considero oportuno comentar que, desde el Senado de la República, trabajamos también para alcanzar el bienestar de las y los chihuahuenses y lograr una frontera más próspera.
Con ese ánimo acudí al aniversario de esta institución. Agradezco el recibimiento de mi tocayo, Juan Carlos Orrantia, presidente de FECHAC en la región Juárez. Desde la primera fila pude escuchar con atención su mensaje inaugural, acompañado de tres ideas centrales: FECHAC es el espacio donde las alianzas se fortalecen; es un ejemplo de lo logrado cuando la comunidad y el empresariado caminan juntos y apuesta al emprendimiento social y a generar mejores condiciones de vida para todo el estado.
En el evento tuve la oportunidad de saludar y conversar con diversas personalidades de la vida pública fronteriza. Intercambié puntos de vista con Carlos Ortiz, representante de la gobernadora Maru Campos en Ciudad Juárez; con Óscar Ibáñez, rector de la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez; y con el empresario Jorge Bermúdez, con quien platiqué un buen rato sobre la dinámica económica de la región.
También conversé con Mauricio Ibarra, cónsul de México en El Paso, acerca de los retos y oportunidades de la relación binacional que marca el día a día de esta frontera. Saludé igualmente a Raúl García Ruiz, recaudador de rentas en Ciudad Juárez, y tuve oportunidad de platicar con Jorge Contreras Fornelli, presidente de FICOSEC, sobre la importancia de la participación ciudadana en los temas de seguridad.
Treinta años después de su creación, FECHAC sigue siendo un espacio de encuentro relevante para la vida pública de Chihuahua. Escuchar, dialogar y coincidir sobre lo conveniente al estado siempre será parte de la responsabilidad de quienes participamos en el servicio público.
Dada la importancia y el impacto de los miles de proyectos que la FECHAC ha financiado con base en los recursos otorgados por el Comité Técnico del Fideicomiso Social del Empresariado Chihuahuense, es importante que nuestros lectores recuerden cómo esta labor ha sido materialmente posible, gracias a que los recursos que lo sustentan se originaron en el decreto que en abril de 1994 aprobara el Congreso del Estado, consistente en una contribución extraordinaria de diez por ciento sobre el monto recaudado a través del Impuesto sobre Nóminas (ISN).
Han pasado tres décadas, durante las cuales la FECHAC se ha transformado continuamente, definiendo con mayor precisión los problemas que debe atender, la forma de organizarse y, sobre todo, las redes y entidades que en la sociedad chihuahuense realizan las obras y operan los proyectos sufragados por el fideicomiso.
Entre los asuntos de su interés destacan: difundir un concepto de desarrollo social que mejora las capacidades de autogestión de entidades de la sociedad civil y la confección de alianzas con los sectores público y privado para ofrecer a las comunidades vulnerables de nuestro estado servicios relacionados con los temas de salud y educación.
Considero que en estos dos planos la FECHAC ha cumplido su cometido, pues con la asignación preferente de apoyo a proyectos realizados por asociaciones civiles ha sumado y profesionalizado nuevas fuerzas ciudadanas dedicadas a la atención de nuestros grandes problemas sociales, lo cual fue especialmente valioso cuando los gobiernos mantenían políticas laborales y sociales muy limitadas.
Pero ahora es importante apreciar que, por primera vez, la FECHAC y su gran obra social están enfrentando nuevos retos durante los gobiernos de la Cuarta Transformación, pues sus labores coinciden con un gobierno que tiene una agenda clara para atender la pobreza y, a la vez, una política laboral que, al aumentar como nunca la masa salarial de los trabajadores, ha redimensionado las fuentes de su financiamiento que son, justo, las nóminas de las empresas formales dentro del territorio de Chihuahua.
En lo que se refiere a la atención directa de los grupos marginados y problemas emergentes, la FECHAC mostró una enorme solvencia para coordinarse con el gobierno federal y estatal en el desarrollo de proyectos que en mucho contribuyeron a superar la pandemia; también debemos reconocerle el desarrollo de iniciativas para promover proyectos educativos que atienden comunidades con notables rezagos en sus procesos formativos y el sostenimiento de una gran vertiente para fomentar, entre los jóvenes, vocaciones empresariales e innovadoras.
En este plano de la coordinación con gobiernos que tienen como objetivo central establecer un Estado de Bienestar, la FECHAC tiene mucho que enseñar y sinceramente creo que solo hace falta establecer mecanismos cada vez más efectivos de comunicación.
Sin embargo, en el contexto de Chihuahua, es importante apreciar que, gracias a una política de solidaridad con los trabajadores, entre 2018 y 2026, el salario mínimo se triplicó en los municipios de la frontera y se duplicó en el resto del estado, ampliando con ello la base que determina el financiamiento de la FECHAC.
Para tener una idea de la expansión de la base salarial sobre la cual se sostuvo su financiamiento en la última década, les comentaré primero lo que ocurrió con la masa de remuneraciones pagada en la industria maquiladora, la cual representa más del 50 % del empleo formal en el conjunto de Chihuahua, para luego presentar una estimación confiable del notable crecimiento del total de la base salarial que sirve para el cálculo del Impuesto Sobre Nómina y, consecuentemente, del impuesto extraordinario que se destina para sufragar las actividades de la FECHAC.
De 2016 a 2025, las remuneraciones pagadas a los trabajadores de la industria maquiladora se triplicaron, elevándose de 41 mil 689 millones de pesos a 132 mil 784 millones; en cuanto al total de la masa salarial pagada en Chihuahua, siguió el mismo patrón, aumentando de los 70 mil millones calculados para 2016 a los 247 mil millones estimados en el año 2025.
Siguiendo el mismo curso, el Impuesto Sobre Nómina, que aproximadamente debía representar el 3 % de la masa salarial, fue más lejos al crecer de los dos mil 350 millones recaudados en 2016 a los ocho mil 115 millones que se esperaba cobrar a lo largo de 2025.
Sobre esta base, los recursos al financiamiento de la FECHAC, que representan el 10 % del ISN, también conocieron una evolución semejante, progresando de los 235 millones programados en 2016 a los 725 millones que debieron entregarse durante 2025.
Lo anterior constituye un verdadero desafío para la FECHAC, en una situación en la cual el gobierno federal tiene la mayor parte de sus recursos comprometidos y los gobiernos locales enfrentan restricciones presupuestarias que no les permitirán, en un horizonte largo de tiempo, sufragar las obras y servicios esenciales reclamados por las comunidades y grupos marginados de nuestra sociedad.
Me atrevo a hablar de desafío porque creo, firmemente, que en los siguientes años los recursos públicos para atender las emergencias sociales serán limitados, por lo cual ha llegado la hora de que la FECHAC tome en cuenta este hecho: más del 50 % de los recursos con los cuales se sostiene se originan en las remuneraciones pagadas a las más de 400 mil personas trabajadoras de las maquiladoras.
En cuanto a la escasez de recursos, la situación es paradójica: los gobiernos carecerán de excedentes, mientras todo indica que los recursos que financiarán las actividades de la FECHAC seguirán creciendo a un ritmo tan favorable que en este año aumentarán de 725 a 804 millones de pesos, lo cual representará, sin duda, mayor presión sobre las decisiones de inversión que la FECHAC habrá de tomar.
Finalmente, dada la importancia que tienen los recursos que la FECHAC recibe a partir de los pagos hechos a los trabajadores de la industria maquiladora, me parece recomendable que en los próximos años la FECHAC amplíe la dimensión y variedad de los proyectos que inciden en el bienestar de las obreras y obreros de la industria maquiladora, como sería el caso del transporte público, la calidad de los alimentos que consumen en las plantas y apoyos a personas que han perdido sus empleos.
Refrendo a la FECHAC una cálida felicitación por su encomiable labor a favor de las familias vulnerables; confío en que en el futuro exista la posibilidad de incluir nuevos segmentos sociales en sus órganos de gobierno.
Para concluir, en el marco del 8M celebro que esta fundación, por primera vez en su historia, haya elegido a Franghie Khalil Marlén como nueva presidenta estatal; un paso sólido hacia el momento histórico que vivimos bajo el liderazgo de mujeres en posiciones estratégicas: ¡Enhorabuena, Franghie!
