“Pues, que coman pasteles”
Hay declaraciones públicas que terminan revelando algo más profundo: la distancia entre quien gobierna y quienes viven las consecuencias de sus decisiones. Hace unos días, la presidenta Claudia Sheinbaum sugirió que, para ahorrar dinero, los automovilistas podrían optar por cargar gasolina Magna en lugar de Premium. La frase, en apariencia simple y hasta práctica, encierra un problema mayor: la ligereza con la que se abordan realidades complejas.
No se trata de discutir cuestiones técnicas sobre motores o tipos de combustible. El fondo del asunto es otro. Lo preocupante es que, en lugar de ofrecer soluciones estructurales ante el encarecimiento de la vida, la respuesta del gobierno parezca improvisada, casi como una ocurrencia de último momento, más cercana a una respuesta de burla que a una política pública seria.
Ese tipo de declaraciones me remite inevitablemente a una frase que ha quedado grabada en la historia como símbolo de........
