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Hay veces que nada el pato…

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10.05.2026

Durante meses he coincidido en el camino con un personaje muy singular: un payaso de crucero que todos los días torea el fuego, los autos, las motocicletas y los camiones. Ya nos saludamos como si fuéramos viejos amigos; un día coopero diez pesos para su arte, otro día veinte, algunas veces solo lo saludo.

Hace 26 años, un amigo me invitó al inmenso bar El Rodeo de Medianoche, en su primera locación, cerca del Puente Carlos Villarreal, casi en la Isla de Córdoba. Por cierto, no tenía idea de que ese puente tenía nombre hasta hace unos años, cuando le dieron mantenimiento y entonces me di cuenta de que estaba en la nomenclatura urbana. En fin.

Quizá era el año 2000 o 2001. La oferta de una cubeta de 100 pequeñas cervezas —que llamábamos “ampolletas”— por 100 pesos antes de las diez de la noche era una fuerte motivación para ir a aquel lugar. No era el único motivo, debo aclarar, pero sí un argumento fuerte.

Éramos cinco jóvenes y entre todos juntamos 225 pesos, una auténtica fortuna. El “Tony” conducía una camioneta Cadillac negra de reciente modelo y usaba un........

© El Diario