Gobiernos: "por sus frutos los conoceréis"
Existe una tentación que seduce a casi todos los políticos, y a la que pocos logran resistirse: la de trascender a su propio gobierno. Todos aspiran a perpetuarse en la memoria colectiva y, si fuera posible, también en el poder. Sin embargo, el sistema político mexicano, desde la prohibición de la reelección presidencial y la limitación de los periodos de gobierno, ha impedido que un mandatario permanezca indefinidamente en el cargo.
Porfirio Díaz fue el último presidente que gobernó México durante más de tres décadas. Sin embargo, la historia no lo recuerda por la expansión del ferrocarril, la introducción de la electricidad, el desarrollo del telégrafo o el teléfono, ni siquiera por la fundación de la Universidad Nacional. Su legado quedó marcado, sobre todo, por su carácter autoritario. Así, más que como un modernizador, pasó a la historia como el gran dictador del México del siglo XX.
En contraste, otros personajes alcanzaron la inmortalidad política gracias a sus decisiones de gobierno. Lázaro Cárdenas del Río, por ejemplo, se convirtió en una figura emblemática para la izquierda mexicana y será recordado, principalmente, por la expropiación petrolera, una de las decisiones más trascendentes de la historia nacional.
Cada presidente ha buscado imprimir un sello personal a su administración. Algunos lo consiguieron con mayor éxito que otros. Carlos Salinas de Gortari siempre cargará con el peso........
