Lo que se rompe cuando nadie duerme
En Juárez hay casas donde el desayuno y la cena nunca coinciden. Papá entra al primer turno cuando los hijos apenas abren los ojos. Mamá llega del segundo cuando ya están dormidos. Es una coreografía que la ciudad ha normalizado tanto que ya casi nadie la nombra como lo que es: una forma de vida que le cobra una factura enorme a la salud emocional de quienes la viven y que rara vez aparece en ningún diagnóstico clínico, porque nadie va al médico a decir que está agotado de no ver a su familia.
Los datos, cuando alguien se toma la molestia de levantarlos, no dejan mucho espacio para la indiferencia. La tasa de nuevos diagnósticos de depresión en Juárez creció de 17.4 casos por cada diez mil habitantes en 2021 a 21.1 en 2023, según el informe de salud mental presentado por Plan Estratégico de Juárez. Uno de cada cuatro juarenses encuestados reportó tristeza persistente o pérdida de placer. Más de una quinta parte presentó síntomas de ansiedad. Y el número que más debería incomodar a quienes toman decisiones en esta ciudad: 126 personas murieron por........
