Entre la espada y la pared
Ciudad de México.- Don Delfín, señor de aquellos de antes, había llegado ya a la edad de las alcayatas, o sea a los 77 años. La palabra "alcayata" es una de las muchas que debemos a la fecunda presencia en España de los árabes. Las alcayatas son las fuertes escarpias de hierro con las cuales se fijan en los durmientes los rieles de ferrocarril. Tienen forma de 7, por eso se habla de la edad de las alcayatas. Pese a sus numerosos almanaques a don Delfín no lo había abandonado el deseo de la mujer. ¿Algún día se la acaba al hombre esa pulsión? Pienso que nunca. En un café de mi ciudad hay un grupo de madurísimos señores cuyo apodo es "Los enchilados". Es que cada vez que pasa frente a ellos una mujer hermosa todos aspiran aire en la misma forma que lo hace quien comió chile y le picó bastante. Pero advierto que he perdido el hilo del relato. Lo retomo. Don Delfín gustaba de perseguir mujeres, sobre todo si eran jóvenes. Acataba el refrán que dice que "a gato viejo ratón tierno". Conoció a una joven de muy buen ver y de mejor palpar, y puso en ella los ojos, con la esperanza de poner después algo más. Al punto la........
