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El cambio de los tiempos

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02.08.2026

Ciudad de México.- "Mi esposa me abandonó. Perdí el trabajo. Mi madre murió anoche. Estoy enfermo del corazón, de los pulmones, del hígado, del píloro y el duodeno. Mi hijo es drogadicto. Por falta de pago de la hipoteca el banco me quitó la casa. Mis amigos me han vuelto la espalda". Todo eso decía el cliente del restorán hablando solo en tono gemebundo. El mesero acudió, solícito. "Señor: ¿puedo ayudarlo?". Replicó el cliente: "El bistec está muy duro. Le estoy contando eso a ver si se ablanda". En "La cueva de los deseos", antro de moda, el faceto galán se acercó a una linda chica que estaba en la barra. "¿Puedo acompañarte?". "No". "¿Fumas?". "No". "¿Me aceptas una copa?". "No. "¿Bailamos?". "No". "Mira -dijo el galán-. Mejor me voy. Contigo no se puede estar. Hablas demasiado"... Noche de bodas. Inepcio se esforzaba con todas sus capacidades -no eran muchas- en cumplir lo mejor posible el débito conyugal prescrito tanto por el Código Civil como por la ley canónica. En medio del acto le preguntó ansiosamente a su flamante desposada: "¿Qué te........

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