De los más corruptos
Ciudad de México.- "No me digas cabrón, porque me duermo". Esa peregrina advertencia le hizo un tipo a otro. Preguntó el otro: "¿Cómo está eso?". Explicó el tipo: "Cuando era niño de brazos mi mamá me decía: 'Duérmase, cabrón'. Y me entraba el sueño". (Reflejo condicionado de Pavlov: Firuláis-campana-saliva). Aquellos antropófagos eran vegetarianos: sólo se comían las palmas de las manos, las plantas de los pies, la manzana de Adán y la flora intestinal. "Quiero casarme con su hija" -le dijo el novio de Glafira a don Poseidón, papá de la muchacha. El genitor dudaba de la capacidad económica del pretendiente, de modo que lo interrogó: "¿Tiene usted dónde ponerla?". "No, señor -respondió el solicitante-. Precisamente por eso quiero casarme". (No le entendí). "Merece el bien de la Patria". Dicha sonora expresión se aplicaba a quien había realizado alguna acción heroica acompañada por una frase célebre, o a alguien cuya vida pública -y en lo posible la privada- había sido ejemplar. Desde hace muchos años, sobre todo en los últimos, no se han podido usar esas patrióticas palabras. La ejemplaridad y el heroísmo están ausentes de la........
