A veces el escepticismo no cree en el escéptico
Ciudad de México .-El elefante y la hormiguita se presentaron ante el búho, que era el juez de paz. Le dijo el elefante: "Queremos casarnos". "¿Queremos? -acotó la hormiguita-. ¡Tenemos qué!". Cachafina era dueña de una parte posterior que detenía el tránsito, aunque en su pueblo no había mucho.
Bien sabía el imperio que ese atractivo del cuerpo femenino ejerce sobre los varones que tienen el alma en su almario, de modo que lo ondulaba al caminar, al modo de Marilyn Monroe cuando va a tomar el tren en "Some like it hot" -"Una Eva y dos Adanes"-, la película con mejor final en la historia del cine. (1959, dirección de Billy Wilder, con Tony Curtis y Jack Lemmon).
En forma tan ostensible meneaba Cachafina su espléndido tafanario que un día el padre Arsilio le preguntó: "Hija mía: ¿vendes tus pompas?". "No, padre" -se azaró la voluptuosa fémina. Le indicó el sacerdote: "Entonces no las anuncies........
