¿Quién soy yo para librarme de ellas?
Ciudad de México –Al empezar la noche de las bodas el novio le preguntó, severo, a su pizpireta desposada: "Dime, Loretela: ¿guardas aún la gala de tu virginidad?". "No -respondió ella con sinceridad digna de elogio-. Pero conservo el estuchito en que venía". (Según Anatole France la virginidad es como el dinero: si no se gasta no sirve para nada).
Dos vedettes de afilada lengua cambiaban entre sí dardos envenenados. Una le dijo a la otra: "Cuando te conocí tenías solamente un par de zapatos". "Sí -ripostó la otra- .Y tú me preguntabas para qué eran".
La hija de doña Jodoncia salió a su mamá. Se casó, y semanas después le comentó a si madre: "La vida de casada es muy aburrida. Leovigildo no toma, no fuma, no sale con amigos, no ronca, siempre recoge su ropa y todo lo que cocino le gusta. Me cuesta mucho trabajo hallar pretextos para pelear con él". (Ten cuidado, muchacha. Recuerda el........
