menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Mil horas para llegar a ninguna parte

16 0
31.05.2026

El AVE se encuentra entre los diez trenes más rápidos del mundo

Vivo desde niño ante el estupor del coche, pero también ante el estupor del tiempo. La primera vez que mi padre me puso a delante de un volante yo tendría diez años y él se asustó, como yo mismo, ante la posibilidad de que aquel artilugio que ponía en mis manos se convirtiera en mi último juguete.

Entonces él mismo me sacó de aquel atolladero y ya nunca más me volvió a decir que manejara. Fue la primera y la última vez, y ya no ha había más intentos. Taxis, camiones, lo que quieras, pero jamás he tenido que ver con los volantes. A lo largo de los años (más de setenta años) jamás volví a sentarme ante un artilugio así. Jamás.

En mi casa, Eva, nuestra hija, cogió mi costumbre, y no sé si el muchacho que ahora tiene quince años y es nuestro nieto se hará un día, como mi padre, conductor de toda clase de camiones, de furgones, de furgonetas, de alimañas parecidas en las que el ser humano que maneja se desplaza a solas o en compañía, sin miedo a las consecuencias que guarda el hecho de manejar.

Así que voy a todas partes en guagua, en coches alquilados, en cualquier instrumento que me lleve de un lado a otro sin preocuparme de otra cosa que de las delicias, a veces mortales, de lo que sucede en la carretera o en el aire por el que circulan los aviones. Ahora, por ejemplo, estoy en Oviedo, Asturias, de donde es, por ejemplo,........

© El Dia