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Veranear

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27.07.2026

Varias personas aprovechan el calor para bañarse en los charcos de Valleseco, Santa Cruz de Tenerife / Andrés Gutiérrez

Dicen los diccionarios que veranear es «Pasar las vacaciones de verano en lugar distinto en que habitualmente se reside», sin embargo, creo que, además, habría que añadir en la definición el rasgo distintivo de que estas vacaciones habrán de disfrutarse en lugares próximos al mar, por la sencilla razón de que es allí donde se dan las condiciones climáticas más propicias para atenuar los rigores del calor estival. Moderna costumbre, por cierto, esta del veraneo, que comenzó en el siglo XIX con destinos a las playas del norte peninsular, primero, como la de El Sardinero en Santander y La Concha en San Sebastián, y más tarde a las del Mediterráneo, luego a las del sur y a los dos archipiélagos, a los que ya más que veraneantes acuden turistas en manada movidos por intereses más alejados del clima y en busca de otras maneras de «refrescarse».

Veraneaba el urbanita o el habitante del interior o medianías con capacidad para disfrutar en los meses de estío de una estancia, en viviendas a veces modestas, en las zonas costeras; los naturales no veraneábamos y no éramos veraneantes, aunque disfrutáramos permanentemente de las bondades climáticas de la costa.

Yo veraneaba sin tener plena consciencia de ello, porque, cuando en el mes de junio terminaban las clases y dejaba el colegio en el que como alumno interno cursaba los estudios de primaria y los primeros años de bachillerato, nada me hacía más ilusión que pasar las vacaciones de verano en mi pueblo costero del sur tinerfeño, en el que disfruté de los mejores momentos de mi infancia y adolescencia. Allí siempre iba de vacaciones, mas no de veraneo: mis padres residían en el pueblo desde su vuelta de la que ayer fue la afortunada........

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