Dos años de realidad
Manifestación del 18M en Tenerife de 'Canarias tiene un límite' / Arturo Jiménez
Hoy se cumplen dos años de aquella jornada de 2024 que algunos quisieron convertir en un punto de inflexión histórico: cuando miles de personas salieron a las calles de las islas bajo el lema ‘Canarias tiene un límite’. Fue aquella, sin duda, una movilización relevante, que convocó y movilizó decenas de miles de participantes de muy distintos sectores y sensibilidades, y fue capaz de instalar un marco discursivo de cuestionamiento global del modelo turístico.
Dos años después, la pregunta no es si aquello tuvo impacto sin duda lo tuvo-, sino si ese impacto sirvió para mucho más que para alimentar un estado de ánimo. La respuesta, probablemente, incomode a casi todos.
Los promotores de aquellas protestas sostienen que el Gobierno de Canarias apenas ha movido ficha: ni moratoria turística, ni regulación eficaz de la vivienda vacacional, ni ecotasa. Es una crítica comprensible desde su planteamiento inicial, pero también revela una cierta ingenuidad -o una deliberada simplificación- sobre la naturaleza del problema.
Porque lo ocurrido en estos dos años demuestra que la realidad es mucho más compleja que el eslogan.
El turismo en Canarias no es una actividad más. Es el motor y el sistema circulatorio de la economía del Archipiélago. Representa directa o indirectamente una parte sustancial del empleo, de la recaudación fiscal y de la estabilidad social. No se debería enfocar el........
