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Una mala gestión de Rodrigo provocará el retorno del “evismo”

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05.04.2026

La historia política en Bolivia tiene una inquietante tendencia a repetirse. No como simple coincidencia, sino como patrón estructural. Los ciclos de poder, lejos de romperse, se reciclan. Los gobiernos que emergen con la promesa de cambio terminan reproduciendo las mismas prácticas que criticaron, abriendo, inevitablemente, el camino para el retorno de aquello que se pretende superar.

En ese sentido, la posibilidad del retorno del evismo —o del masismo en cualquiera de sus nuevas versiones— no es una hipótesis descabellada. Es, más bien, una consecuencia previsible si el actual gobierno no logra diferenciarse sustantivamente del pasado. La historia reciente lo demuestra con claridad: cuando una alternativa fracasa, la sociedad, por frustración o desencanto, termina regresando a lo conocido, aun cuando ello haya significado, en su momento, un profundo deterioro institucional y económico.

Para evitar ese desenlace, la responsabilidad recae enteramente en el gobierno de Rodrigo Paz. No basta con haber ganado las elecciones ni con haber capitalizado el desgaste del ciclo anterior. Gobernar implica cumplir promesas y, sobre todo, romper con las inercias históricas que han marcado la política boliviana.

El mandato es claro. Rodrigo ofreció cambiar la forma de hacer política, cero tolerancia a la corrupción, estabilizar la economía y emprender reformas estructurales profundas. Entre ellas, la más urgente y trascendental: la reforma de la justicia. Acabar con los consorcios judiciales, desmontar las........

© El Deber