menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La resiliencia de las matemáticas en las faldas del Amboró

13 1
03.02.2026

Por Luis Marcelo Rojas García, docente

Desde que el sol alumbra la cima de los árboles del Parque Nacional Amboró hasta que la bruma cubre los senderos de Porongo, la Unidad Educativa “Santa Fe de Amboró” late como un pequeño motor de esperanza. Está a tres horas de la ciudad más cercana, en un caserío al que solo se accede por un camino de tierra que en invierno se convierte en barro y en verano en polvo. Aquí, las señales de celular son un lujo que llega cuando la nube lo permite, y el único sonido constante es el canto de las aves que dan nombre al distrito educativo Ayacucho Porongo.

Llegué hace 16 años, recién egresado de la especialidad de Matemática, de la Escuela Normal “Enrique Finot”, con la maleta llena de libros y la cabeza llena de teorías. Pensé que enseñar ecuaciones cuadráticas o funciones trigonométricas sería igual en cualquier parte. Craso error. Mis primeros alumnos, adolescentes que caminan hasta dos horas para llegar a clases, me miraron con una mezcla de curiosidad y desconfianza cuando escribí “f(x)” en la pizarra. Uno de ellos, Milton, me dijo con la voz quebrada por el esfuerzo de la caminata: “Profe, ¿para qué sirve esa letra si no tengo ni para un cuaderno nuevo?”.

Fue entonces cuando entendí que mis fórmulas no servían si no las........

© El Deber