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El trabajo decente que no puede esperar más

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23.06.2026

Por Ana Virginia Moreira Gomes

Hace quince años, durante la Conferencia Internacional del Trabajo, millones de personas trabajadoras en el servicio doméstico remunerado de todo el mundo obtuvieron el reconocimiento que durante tanto tiempo se les había negado.

La adopción del Convenio de la OIT sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, 2011 (núm. 189), marcó un hito histórico al reconocer que el trabajo doméstico es trabajo, y que quienes lo realizan, tienen derecho a las mismas protecciones y derechos que el resto de las personas trabajadoras.

Las trabajadoras y los trabajadores domésticos desempeñan un papel esencial para el sostenimiento de las familias, las sociedades y las economías. Limpian hogares, preparan alimentos, cuidan viviendas y jardines. También brindan cuidados y apoyo a niñas y niños, personas mayores y personas con discapacidad.

Sin embargo, en América Latina y el Caribe, cerca de 13,5 millones (alrededor del 90 por ciento) son mujeres, lo que convierte al trabajo doméstico en una de las ocupaciones más feminizadas de la región. Ellas siguen........

© El Deber