De los mitos a la confianza
Bolivia convirtió durante décadas la sospecha hacia la inversión privada —y, sobre todo, hacia la extranjera— en una especie de doctrina. Hubo razones históricas, pero de ellas nació la narrativa simplificadora de si había capital extranjero, había saqueo; si había empresa privada, explotación; y si el Estado intervenía, soberanía.
Así se construyeron héroes y villanos cómodos. Los “barones del estaño” quedaron reducidos al símbolo del despojo y se invisibilizó su aporte a la formación de capital, infraestructura, empleo o divisas. En el oriente, el desarrollo empresarial fue explicado muchas veces solo desde los privilegios. La propia reflexión histórica boliviana muestra cuánto pesaron estas construcciones en nuestra relación con la empresa y el capital.
La ideologización alcanzó después a las relaciones exteriores. Durante años se privilegió la afinidad política sobre el interés nacional y se instaló la idea de que acercarse a determinados mercados, organismos o potencias equivalía a renunciar a soberanía. Mientras otros países competían por capital, mercados y........
