menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El gran Simón

18 0
02.04.2026

Antes que nada, quiero advertir que el Gran Simón no se refiere a nuestro ilustre Libertador, Simón Bolivar, sino a Simón, el can de mi hija Ingrid, que con ese nombre y mi apellido consta en los registros desde hace 13 años, cuando le aplicaron su primera vacuna. Desde entonces Simón se ha convertido en miembro de la familia. Al comienzo como un insoportable bicho que se orinaba por todos los rincones de la casa, preferentemente en las alfombras y muebles del living. Ahora es un caballero serio, observador, con semblante de filósofo, pero también gracioso y juguetón, que solo ladra cuando tocan en timbre, cuando tiene hambre o cuando ve a los guardias del edificio.

A Simón lo recogimos porque nos lo ofreció un buen señor diciendo que tendría que abandonarlo en la calle a falta de quien se quede con él. El hombre nos dijo que era un Schnauzer y yo lo vi tan bonito y desvalido que decidí, por ruego de mi hija y por pena, quedármelo. El señor me pidió unos billetes debido a los gastos que le había ocasionado el perrito y yo se los di gustoso. Ni mi mujer ni mi hija Ingrid ni yo, teníamos mayor conocimiento de razas de los perros, aunque habíamos criado a varios.

Pues este Simón era una preciosura de Schnauser; un cachorrito con hermosos bigotes, sus orejitas dobladas hacia adelante, su pelo ondulado, color indefinido y sus dos patitas delanteras blancas. Se meaba por todas partes, como he dicho, y también se hacía cacú, donde menos pensábamos. Lo aguantábamos esperando que aprenda, pero el acicalado perrito se fue transformando cada día y en una semana se había........

© El Deber