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El espejismo del riesgo país

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10.02.2026

El índice de riesgo país, técnicamente conocido como EMBI, suele ser interpretado en los pasillos gubernamentales, cuando este índice baja, como una medalla de honor. Sin embargo, en su esencia, es un termómetro de desconfianza: mide la sobretasa que un Estado debería pagar para atraer a inversionistas dispuestos a prestarle dinero. Pero —y este es el matiz crucial— el hecho de que el termómetro marque una temperatura menor no significa que el paciente esté sano ni que el banco esté abierto.

El riesgo país de Bolivia ha mostrado una volatilidad excepcional en el último año, descendiendo de un pico de 2.242 puntos en abril de 2025 a 572 puntos en enero de 2026. Para el ministro Espinoza esta caída del 70% refleja una “recuperación de la confianza en la nación”, no obstante que el nivel es apenas similar al de 2021, tras la pandemia. Más que un éxito, el descenso sugiere que el castigo extremo cesó, pero no garantiza el retorno de inversión genuina ni acceso fluido al crédito, pues ambos dependen de variables estructurales ajenas al índice.

Argentina es el espejo donde Bolivia debe mirarse. Pese a sus profundas reformas económicas, inversiones comprometidas por más de USD 30.000 millones y el triunfo legislativo de Milei en 2025 —factores que redujeron su riesgo a niveles bolivianos—, el vecino solo pudo colocar USD 1.000 millones de deuda a una tasa superior al 9%. Esto confirma una verdad........

© El Deber