El príncipe indeciso: Rodrigo Paz y el estado de excepción
Cuando un gobierno no puede ni quiere ejercer el poder del que dispone, la crisis se vuelve inevitable. La historia —y el florentino Maquiavelo— ya lo habían advertido con una claridad que asombra aun cinco siglos después.
Hace más de cinco siglos, Nicolás Maquiavelo escribió en El Príncipe una sentencia que todo gobernante debería leer antes de asumir el poder: “Los romanos nunca permitieron que un conflicto persistiera para evitar una guerra, porque sabían que la guerra no puede evitarse, solo aplazarse para ventaja del adversario”. Rodrigo Paz Pereira, presidente de Bolivia desde hace apenas seis meses, parece no haberla leído, o haberla leído y elegido igualmente la irresolución como estrategia de gobierno. El resultado está a la vista.
Bolivia lleva semanas paralizada. Más de medio centenar de puntos de bloqueo en seis departamentos, tres muertos —entre ellos un ciudadano beliceño que no pudo recibir atención médica a tiempo—, escasez de alimentos en La Paz y oxígeno hospitalario agotándose para pacientes internados. Y en medio de ese caos, un presidente que no actúa; que invita al diálogo pero no encuentra interlocutores; que condena los bloqueos en sus declaraciones pero no los levanta en los hechos.
El gobierno de Paz enfrenta lo que el analista político Iván Pinto denominó una “crisis de régimen”, no solo una crisis de gestión. El síntoma más grave de........
