Cara a Cara
El presidente Rodrigo Paz Pereira ha instalado una consigna potente: “Bolivia en el mundo y el mundo en Bolivia”. La frase es precisa en lo retórico, incluso seductora. Pero la diplomacia —como la economía— no se mueve con eslóganes. Se mueve con decisiones. Y hoy, el país intenta proyectarse hacia afuera sin haber iniciado siquiera la designación de sus embajadores.
La paradoja es evidente. Para que Bolivia esté en el mundo, primero necesita representación efectiva en ese mundo. Sin embajadores, no........
