La hora de la verdad, la hora de la libertad
Hay momentos en los ciclos políticos en los que aparece un punto focal, una convergencia, un proceso aglutinador en torno a una idea o un sentimiento. El ejemplo más reciente en nuestro país es el movimiento de las pititas de 2019 que cuajó la indignación del país ante el intento de fraude de Evo Morales. Ese movimiento fue capaz de despertar el patriotismo y la valentía de los ciudadanos generando una fuerza incontenible que hizo huir al tirano y terminó en la conformación de un gobierno de transición. Sí, después nos equivocamos de nuevo, pero esa ya es otra historia.
Hoy, después de veinte años de dictadura, de robo y sinvergüenzura, y ante la delgada esperanza que prometen las elecciones de agosto, el país vuelve a sentir el germen de un nuevo proceso aglutinador. La gente no aguanta un minuto más al MAS. Incluso aquellos que creían en los cantos de sirena ven renovada su indignación ante la decadencia del supuesto “modelo” económico y entienden perfectamente bien, por fin, que el rey estaba desnudo. Comprobar que la dictadura masista despilfarró la mayor bonanza gasífera de nuestra........
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