Gabriel Boric y Nicolás Grau, los cuatreros
Hacía mucho tiempo que un verano había alcanzado a ser, desde el punto de vista de las noticias políticas, tan veraniego como este. Pocos incidentes, muchos de ellos predecibles, han alterado el tono alegre de unas tardes interminables llenas de sol. Un gobierno que se va e intenta hacerlo con algo de dignidad, y uno que entra e intenta hacerlo con brillo, nos tienen a todos en una dulce espera que casi nada altera.
El bono de desempeño que el presidente recibió, entre otros miles de funcionarios, intentó perturbar esa calma. Pero lo que la ha alterado con mayor certeza han sido las cifras del déficit fiscal, que han llevado a la oposición a intentar una de esas enésimas acusaciones constitucionales con que pretendemos, sin lograrlo, parecernos al Perú.
Grau defiende legado fiscal del Gobierno de Boric: “La economía está mejor (…) que lo que nosotros recibimos”
El bono por cumplimiento de metas que recibió el presidente Boric: aumentó su sueldo a $10 millones
Detrás de estas dos polémicas, que no terminarán en nada, hay algo más serio e importante que la simple pataleta de hacer sufrir al Ejecutivo hasta el último día. El nuevo gobierno nace de la idea de que este ha sido un desastre total. Su razón de ser es sacar a Chile de las cenizas, el barro, la basura que lo envuelven. Pero para gobernar bien........
