menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Gabinete de José Antonio Kast: vírgenes y piratas

16 0
21.01.2026

La ceremonia de presentación del gabinete fue fría, austera, deliberadamente aburrida. Sin embargo, nada fue improvisado. Todo estuvo cuidadosamente coreografiado. No para emocionar ni convencer, sino para transmitir orden, control y continuidad. No a la ciudadanía, sino a quienes realmente importaba tranquilizar: el poder económico y simbólico de la derecha chilena.

En el extremo izquierdo del escenario se posicionaron los tres integrantes del verdadero directorio del gabinete. Tres hombres grises, sin experiencia política relevante, que representan, sin embargo, lo más inevitable del poder real. No estaban ahí por casualidad ni por carisma. Estaban ahí como garantía.
Francisco Pérez Mackenna, designado ministro de Relaciones Exteriores, no tiene experiencia diplomática ni trayectoria en política exterior. Su principal credencial es su rol como director de Quiñenco. Fernando Barros, ministro de Defensa, tampoco tiene relación profesional con el ámbito militar o estratégico; su nombre es conocido, en cambio, por haber integrado la defensa de Augusto Pinochet durante su detención en Londres. El trío lo completa Fernando Rabbat, ministro de Justicia y Derechos Humanos, otra ironía cuidadosamente asumida: abogado que participó en defensas vinculadas a Pinochet en el caso Riggs, ahora encargado de una cartera que lleva en su nombre aquello que su trayectoria pública tensiona.

Un poco más cerca del presidente electo, pero no demasiado, se ubicó Ximena Rincón, vestida como si asistiera a una gala de la fundación Iguales. Designada ministra de Energía, nada sabe del sector, pero le sobra eso mismo: energía. Ximena Rincón podría calificarse como la primera pirata del gabinete: vieja loba de mar, llena de heridas, capaz de haber sido ministra de Michelle Bachelet cuando gobernaba en alianza con el Partido........

© El Dínamo