La "Frontera sur"
Desde 2017, en Chile se ha quemado el equivalente a toda la Región Metropolitana. Son cerca de un millón y medio de hectáreas devastadas por el fuego. Territorios productivos, ecosistemas completos, pueblos y ciudades enteras marcadas para siempre. Y, lo más grave, más de 200 personas perdieron la vida. No fue un accidente climático inevitable ni una fatalidad natural. En la mayoría de los casos, los incendios fueron provocados de manera intencional, con el propósito deliberado de destruir.
El principal blanco ha sido la llamada Macrozona Sur. Allí, los incendios del verano se combinan con atentados, sabotajes y ataques durante el resto del año. Escuelas, iglesias, galpones, cultivos, maquinaria agrícola y camiones terminan reducidos a cenizas. No se trata solo de daños materiales. Cada ataque rompe rutinas, expulsa familias, ahuyenta inversiones y va erosionando, lentamente, pero sin pausa, la posibilidad misma de una vida normal.
En ese contexto, el trabajo se vuelve escaso. Las oportunidades se evaporan. El desarrollo no llega porque........
