Frente Amplio, agencia de empleo
No podía ser de otra manera. El gobierno del presidente Boric está terminando tal como empezó y tal como lo transformó en costumbre en sus cuatro años: intentando pasar gato por liebre. Distanciado del sentido común, de la lógica y sólo pensando en el beneficio directo de los suyos, de su patota.
Bajo el pretexto amable —y mediáticamente útil— de cerrar un reajuste salarial para los funcionarios públicos, el Ministerio de Hacienda decidió colar, casi como letra chica, un cambio estructural de enorme alcance político y administrativo. No se trata del porcentaje del reajuste, equivalente a un 3,4%, cifra modesta y coherente con un Estado fiscalmente exhausto. El verdadero corazón del acuerdo está en otra parte: en el punto 14, ese que transforma una negociación salarial en un auténtico cerrojo institucional para el próximo gobierno.
Dicho sin rodeos: el Frente Amplio aprovechó el último respiro de su agonizante mandato para intentar blindar a cientos de miles de funcionarios públicos, rigidizando al extremo el régimen de contratas y dificultando —hasta lo impracticable— cualquier intento de reestructuración futura. Una maniobra clásica de........
