El PP se entrega al populismo xenófobo e irresponsable
El PP ha recurrido a la táctica del encubrimiento para envolver la vergüenza de la prioridad nacional en lenguaje administrativo, añadir la coletilla del arraigo, invocar la legalidad y esperar que el barniz técnico disimule el hedor del asunto.
Se habla de razones culturales y hasta de antigüedad sentimental en el territorio, naturalmente para acostumbrarnos a un masaje conceptual que nos distraiga del fervor españolazo con que el PP ha decidido disputarle a Vox la papeleta de la psicosis migratoria.
Tanto pretende encubrir Feijóo el concepto inequívoco de la prioridad nacional que aludía este mismo miércoles a la idea de la vecindad. Nada que ver con la xenofobia, pues, sino con una versión improvisada y edulcorada cuya letra asemeja derechos con cercanía al territorio. O sea que la prioridad nacional puede terminar excluyendo a los nacionales sin arraigo suficiente en beneficio de extranjeros consolidados. ¿Es eso lo que han firmado con Vox? No, de ninguna manera.
El PP se tapa la nariz ante la caspa xenófoba de Abascal, aunque le acepta el diccionario. Se incomoda con el brochazo, aunque asume su trazo principal. La discrepancia queda reducida al maquillaje. De ahí la impresión inquietante de que ambos partidos firman un acuerdo cuyo desacuerdo forma parte del decorado. Vox aporta la........
