menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Tienes muebles feos en casa, pero quieres que tu Instagram sea bonito

21 0
12.05.2026

En las novelas del siglo XIX, los pequeñoburgueses hacían esfuerzos extraordinarios por tener buenos muebles. En César Birotteau, Balzac retrataba el auge social del protagonista explicando simplemente que iba a comprar muebles nuevos. En Fortunata y Jacinta, para transmitir el grado de prosperidad y virtud de una casa, Galdós se limitaba a describir los muebles y los tejidos que había en ella.

Muchas décadas después de que se escribieran esas novelas, cuando mis padres se casaron, aún regía esa lógica: los muebles de tu casa describían quién eras y lo bien que te iba en la vida. Y ellos hicieron lo mismo que muchas otras personas de su generación que aspiraban a la categoría de pequeñoburgueses. Comprar muebles sólidos en los que mostrarían la tele y la vajilla y guardarían la cubertería y los manteles buenos que apenas usábamos. Y en los que también, con el tiempo, exhibirían las fotos de los pequeños triunfos de los hijos.

La desmesurada importancia de los muebles se debía, en buena medida, a que la gente tenía la costumbre de invitar a gente. Recibir era un pequeño arte que podía definirte socialmente. La casa, además de un hogar, era........

© El Confidencial