El conocimiento es poderoso; la ignorancia también
Damos por sentado que los humanos anhelamos el conocimiento. “Todos los hombres desean por naturaleza saber”, dijo Aristóteles. La Ilustración consideraba que el conocimiento científico era la premisa para la liberación de los individuos. Aún hoy nos gusta decir que vivimos en “la economía de la información”. Suena muy bien. Y nos permite vernos a nosotros mismos bajo una luz muy favorable.
Pero hay un problema. Aunque raramente se piense en ello, también dedicamos una enorme cantidad de energía a intentar no saber. Una parte importante de nuestra vida, como individuos y como sociedad, consiste en intentar ignorar.
Esa es la tesis de Ignorancia y felicidad. Sobre el deseo de no saber, el nuevo libro del escritor estadounidense Mark Lilla, recién publicado por la editorial Debate. “Hay determinados periodos históricos —-estamos viviendo uno de ellos— en los que la negación de las verdades evidentes parece llevar la delantera”, escribe Lilla. “Masas hipnotizadas siguen a ridículos profetas, rumores irracionales desencadenan actos fanáticos y el pensamiento mágico desplaza el sentido común y la experiencia”. En contra de lo que pudiera parecer, sin embargo, la tesis del........
