El final de ciclo del sanchismo no tendrá parangón
Tras las pasadas elecciones generales, algunos de nosotros especulamos con la posibilidad de que se reprodujese en esta legislatura algo parecido a lo ocurrido entre 1993 y 1996. Ahora, la tentación de comparar ambos momentos es más visible aunque bastante frívola.
En los dos casos nos encontramos ante un Partido Socialista desgastado con un líder en sus horas más bajas, una constante necesidad de apoyo de los nacionalistas, altos niveles de confrontación y omnipresencia de la corrupción en la actualidad política y judicial. Sin embargo, son dos finales de ciclo distintos en lo más sustancial.
Los parecidos se dan en la superficie y las diferencias en la escala hacen que la analogía histórica contenga el peligro de confundir el cierre de un periodo con una crisis de naturaleza mucho más profunda.
En 1996 se produjo la salida de un gobierno fundido, pero el final del felipismo dejó un país mejor que el que encontró, la arquitectura democrática permanecía intacta y el PSOE conservaba su condición de gran partido con vocación de mayoría.
En la España de 2026 todo funciona peor que antes del sanchismo. El deterioro democrático es grave y los socialistas se encuentran ante la mayor fragilidad que han visto sus siglas en toda la historia reciente.
Felipe ganó las elecciones en 1993 cuando pocos lo esperaban. Perdió la mayoría absoluta, acusó el crecimiento de la derecha, pero negoció una investidura con CIU y PNV desde la........
