El efecto Maricarmen
Mi hijo tiene 16 años; el otro día estuvo en una de las concentraciones frente al desahucio. Me pareció bien que fuese a manifestarse, por primera vez, ante lo que considera injusto. Le pregunté qué pensó y qué sintió allí. Respondió con la palabra "indignación".
Así que le invité a sentarse para contarle que, cuando él nació, un francés llamado Stéphane Hessel publicó un libro bajo el título "¡Indignaos!". Alguien mayor llamaba a los jóvenes a ponerse en pie. Y muchos lo hicieron.
En 2010 ya funcionaba la Plataforma Antidesahucios en nuestro país. Por allí andaba por entonces Ada Colau. La crisis de 2008 había pinchado la burbuja inmobiliaria y eran muchos los españoles que de un día para otro se veían al raso.
Aquel colectivo fue determinante en el caldo de cultivo que terminó desembocando en la Puerta del Sol un 15M, precisamente bajo el nombre de los "indignados". Quienes pasamos por allí sentimos que las cosas podrían cambiar, que el sistema de partidos español no se sostendría y que el Partido Socialista, en ese momento en el gobierno, había envejecido cien años de golpe. La derrota llegó en 2011.
El interés por el movimiento social generó una fuerte demanda informativa; muchos periodistas quedaron fascinados y algunos de aquellos jóvenes entraron en los programas televisados de mayor audiencia. Iglesias, Errejón y Monedero…
En 2014, Podemos se presentó a las elecciones europeas y obtuvo un resultado mucho mayor del esperado en las encuestas. La lucha contra los desahucios, los discursos contra los fondos buitre fueron un nervio central en el "sí se........
