El rosario de la aurora de ERC
Lo de Gabriel Rufián acabará como el rosario de la aurora. Quizás no para él, pero sí para ERC. Junqueras recibe una cornada tras otra. Apenas le quitan los puntos y el toro de Santa Coloma ya lo levanta de nuevo por la femoral. Y a cada embestida el presidente de ERC, tan alto, tan grande, empequeñece en su liderazgo.
Junqueras tiene el partido, más o menos, controlado. Lidia con un malestar transversal de baja o alta intensidad según el día. Esta semana, por ejemplo, anda la formación con marejadilla por el trágala que ha impuesto el líder republicano con los presupuestos de Illa a cambio de unos caramelillos sin azúcar sin apenas valor político. Hay quien incluso ha puesto el grito en el cielo: ¡Esto ya no parece ERC!
Pero en realidad es un enfado que no cuaja en nada serio. Algún militante se ha dado de baja, otros han expresado desazón en las redes o en los chats privados y a dormir que mañana es laborable y hay que madrugar. Incluso los jovencitos de ERC, articulados en un grupo al que como dádiva se le asigna un diputado en el Parlament, amagaron con esquivar la disciplina de partido y votar en contra de los presupuestos de Illa cuando lleguen al Parlamento. Nada de nada. Un teatrillo juvenil de lo más previsible. Los púberes aprenden de los mayores que la política es escenificación y que no había que pasarse de la raya. Nadie está para heroicidades y menos para jugarse el plato en la mesa.
Así que paradójicamente Junqueras tiene a su partido en el puño. Y sin embargo,........
