¿Es sostenible nuestro sistema de pensiones?
La campaña comenzó centrada en la vivienda, pero ha pivotado a las pensiones. Pedro Sánchez, en un ejercicio más de cinismo, ha acusado al PP y a Vox de querer recortar las pensiones para asustar a más de nueve millones de pensionistas que tienen un alto porcentaje de participación en las elecciones y que siguen votando mayoritariamente a los dos grandes partidos que han gobernado España desde 1982. La realidad es que Pedro Sánchez era diputado en 2010 y votó a favor de los recortes de Zapatero: congelación de las pensiones, eliminación de la jubilación parcial, recorte del sueldo de los funcionarios, supresión de la retroactividad en las ayudas a la dependencia, eliminación del cheque bebé, recorte de la inversión pública, recorte de la ayuda al desarrollo, etc.
Como era previsible, tanto Núñez Feijóo como Santiago Abascal han confirmado que, si gobiernan, mantendrán la revalorización de las pensiones con el IPC para zanjar el debate en la campaña. Y el Gobierno, liderado por el vicepresidente económico Carlos Cuerpo, ha salido a los medios a defender la sostenibilidad del sistema de pensiones y a acusarnos a los que lo cuestionamos de agoreros y de fabricar bulos. Yo soy un gran defensor del sistema de pensiones público, que protege a los ciudadanos de las cuatro principales causas de pobreza: jubilación, viudedad, orfandad e incapacidad. El actual sistema es de reparto y es clave mantenerlo para ejercer la equidad y cubrir pensiones que no pudieron cotizar suficiente para cobrarlas.
Mi madre tiene una pensión mínima no contributiva. Vino a Madrid a trabajar siendo muy joven del pueblo; nació en una familia muy humilde de agricultores con seis hermanos en Palencia. Cotizó pocos años, ya que, cuando se casó con mi padre, la obligó a dejar de trabajar, ya que estaba mal visto socialmente que las mujeres no estuvieran en casa cuidando de los hijos. Cuando llegó la democracia, mi madre se separó y se tuvo que poner de nuevo a trabajar. Su reincorporación al mercado de trabajo en plena crisis de los años setenta fue durísima, pero al final el mercado hizo justicia, prosperó y llegó a tener un buen puesto de secretaria de dirección con un buen salario. Trabajaba en una compañía de seguros de una empresa pública que se vendió; la despidieron con cincuenta años y el mercado ya no la volvió a reincorporar.
A mi madre le salvó haber cotizado antes de 1960, cuando las bases de datos de la Seguridad Social no estaban bien detalladas y pudo........
