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El miedo al inmigrante, de Ceuta a Manresa

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08.09.2026

Ceuta y Manresa son dos ciudades españolas que sólo se parecen en el número de habitantes y en el miedo que sienten sus vecinos. Son las dos caras de un problema creciente, el miedo y el rechazo a la inmigración ilegal, fundamentalmente la magrebí. En los últimos días, en varios medios de comunicación se han publicado reportajes con declaraciones idénticas de vecinos, sobre todo mujeres, que confiesan que salen a la calle con un bote de gas pimienta en el bolso porque no se sienten seguras. Y que hay zonas de su ciudad, sobre todo a determinadas horas del día, que procuran no pisar. La orografía social y política de la ciudad catalana y la ceutí difieren tanto que, precisamente por eso, la comparación se hace oportuna y hasta inquietante.

Manresa tiene algo más de 82.000 habitantes, y la población extranjera representa el 22% de la población, con un claro predominio de los inmigrantes marroquíes, aproximadamente 7.000 personas. La población oficial empadronada en Ceuta es de unos 83.000 habitantes y la diversidad religiosa y cultural es excepcional: en torno al 50% se declaran cristianos, el 43% son musulmanes y el resto se completa con minorías de hindúes, unas 1.500 personas, y judíos, algo menos de 500 vecinos. Más de mil kilómetros separan a Manresa de Ceuta, una distancia que sólo se supera si nos ponemos a pensar en las diferencias económicas y políticas de estas dos ciudades españolas. De modo que, como queda dicho, la coincidencia en el miedo se hace aún más notable.

"No tenemos libertad, hay delincuencia, no hemos tenido vacaciones, no podemos ir a las playas, nuestros hijos no pueden salir. ¿Quieres que te enumere más cosas? Podría no parar", como le explicaba una mujer de 45 años a Pedro Pascual en El Confidencial. Y es evidente, sí; nadie se sorprenderá de que en Ceuta se haya agotado el gas pimienta después del ataque de Marruecos del........

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