Los menas, el concejal Espelosín y la inexistente sentencia de las Torres Kio
Hace casi 40 años, mientras España se rendía ante el capitalismo clientelar, un escándalo financiero acaparó la atención pública: las torres Kio.
El caso se convirtió en un largo embrollo en torno a dos solares de la plaza de Castilla, en Madrid, en el que se vio involucrada la peor ralea de especuladores, desde los famosos primos 'Albertos' hasta el inefable Javier de la Rosa. Las torres terminaron levantándose, en gran medida, porque en el momento crucial el concejal de urbanismo, Jesús Espelosín, esgrimió una sentencia del Tribunal Supremo que reconocía una edificabilidad muy superior a la prevista en el plan. ¡El Derecho manda!, parecía decir el consistorio madrileño al justificar que no quedaba más remedio que acatarlo.
El fiasco fue mayúsculo cuando se descubrió que la sentencia ni siquiera existía. Un error de los servicios técnicos argumentó Espelosín.
Año y medio después, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid falló contra el bodrio ya prácticamente concluido, tal como constatan hoy los viandantes. La moraleja es clara: la lectura atenta del Derecho debe ir acompañada siempre de su interpretación, pero jamás puede ser sustituida por una aplicación creativa de este.
La advertencia viene a cuento de la interpretación de la normativa que regula a los llamados “menas” (acrónimo de menores extranjeros no acompañados) que aceden al territorio nacional y que, por........
