El oficio más terrible sobre la faz de la Tierra
Vimos algo ortopédico y un punto circense a comienzos de esta semana: un señor sujetaba el móvil a una persona que a su vez se estaba grabando con su propio móvil. El exceso de manos buscaba la estabilidad de la grabación, un balance físico del discurso. En redes, el vídeo selfie parecería natural, aunque libre de temblores o vaivenes. Entre bambalinas, esa naturalidad quedaba destruida por el señoritismo de necesitar un criado para que te sujete el móvil.
El documento nos llegó desde Valencia. Hasta allí se había desplazado la eurodiputada Irene Montero a apoyar la huelga indefinida de los profesores de la enseñanza pública. Llevaba puesta una camiseta verde y todo. Un transeúnte la grabó mientras ella se grababa, con lacayo, subida a un bordillo. Dirigía a su teléfono un discurso apasionado sobre la manifestación en la que estaba participando. "Los profes y las profes", decía, muy seria y concernida y preocupada.
El detalle es maravilloso, todas esas manos (tres en total) creando una pieza de guerrilla política que las redes sociales valorarían en su justa medida: Irene Montero está con los que sufren, con los docentes, con las familias comunes que envían a sus hijos a colegios públicos y contra los gobernantes insensibles de la derecha.
El making of del vídeo, sin embargo, nos lleva a planteamientos desoladores.
Uno ha ido descubriendo la política gracias a Podemos, y gracias muy especialmente a Irene Montero. No sé si hay oficio sobre la faz de la Tierra más repugnante que el que ella ejerce, profesión más miserable, labor menos noble que la suya.
Gabriel Rufián dijo en 2022 de Irene Montero que era "una de las políticas con más talento y más verdad que he conocido". Recientemente afirmó que era, sin duda, "una gran política".
¿En qué consiste ser una gran política?
Irene propone diversas luchas contra injusticias sociales, y propone también que........
