“Pocas unidades del sector público identifican información para toma de decisiones acertada”.
Cibernética suena a ciencia algo compleja, pero es aquella que estudia los sistemas de comunicación y control, tanto en seres vivos como en máquinas. Su objetivo es entender cómo fluye la información, cómo se procesa ésta, y cómo podrían los diversos sistemas autorregularse adecuadamente para alcanzar sus objetivos. La palabra proviene del griego ‘kybernētikos’, que significa el arte de “pilotear una nave”. Podría sugerirse una interpretación imaginativa: la cibernética sería la disciplina que ayuda a construir botes que puedan pilotearse bien.
En el crecimiento de las instituciones y de sus burocracias, la teoría de la administración no le ha prestado suficiente atención a la cibernética. Hace medio siglo, por ejemplo, las Naciones Unidas (NN. UU.) contaban con 40.000 empleados; hoy la cifra se ha multiplicado a 130.000. Pero, en los setenta, la sensación era que la institución funcionaba y alcanzaba logros relevantes: tratado nuclear, conferencia de la mujer, erradicación de la viruela, etc. Actualmente, las NN. UU. dan la imagen de una burocracia mayormente estéril y frustrada.
En la Francia de hace 50 años, la ENA (Escuela Nacional de Administración) y el sector público francés provocaban admiración. Desde entonces, su burocracia ha aumentado en dos millones de empleados, pero la confianza en ella ha retrocedido significativamente. No hace mucho, el gobierno francés canceló la ENA y la reemplazó por la INSP (Instituto Nacional de Servicio Público). ¿A qué podría deberse el que estas burocracias, en un tiempo prestigiosas, se oxidaran?
Una de las razones........
