Cuando el poder se burla del dolor de pacientes y funcionarios
3 y 4
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0 y 2
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1 y 8
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5 y 7
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no
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6 y 9
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Por Luis Gonzalo Morales Sánchez - opinion@elcolombiano.com.co
La frase “los ricos también lloran”, pronunciada por el ministro de Salud Guillermo Alfonso Jaramillo, no fue un desliz retórico ni una salida de mal gusto aislada. Fue algo más grave: la banalización del sufrimiento real de un hospital público que no tiene cómo pagar la nómina de sus trabajadores, muchos de los cuales, como el propio gerente lo señaló entre lágrimas: enfrentan dificultades elementales para comer. No se trataba de un lamento teatral ni de una queja privilegiada, sino de la expresión límite de una crisis financiera que asfixia a la red pública hospitalaria del país.
El contexto agrava la falta. Esa situación no es producto de una mala administración coyuntural del hospital, sino de la mora sistemática en los pagos por parte de EPS que hoy están intervenidas o........
