El desmoronamiento de la democracia en Colombia empezó en 2022
Pico y Placa Medellín
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Por Javier Mejía Cubillos - mejiaj@stanford.edu
Los últimos quince años han sido bastante malos para la democracia alrededor del mundo. La polarización ha aumentado, el Estado de derecho se ha debilitado y los liderazgos populistas se han expandido en democracias de todos los continentes. Como resultado, el deterioro democrático—que en la jerga académica suele llamarse democratic backsliding—se ha convertido en uno de los temas más estudiados en la ciencia política contemporánea.
Extrañamente, en Colombia este debate ha recibido muy poca atención. Y resulta extraño porque, para su nivel de ingresos, la resiliencia democrática colombiana ha sido una anomalía internacional. Sin romantizarla—sus falencias han sido enormes—Colombia logró escapar a las grandes oleadas autoritarias que atravesaron América Latina durante el siglo XX y mantuvo una continuidad institucional incluso en medio de algunos de los peores niveles de violencia del planeta.
Esa resiliencia, sin embargo, parece estarse agotando. Los signos son cada vez más difíciles de ignorar. Mencionaré tres que cualquier estudioso comparado del deterioro democrático reconocería inmediatamente.
El primero es la creciente confrontación del Ejecutivo con las instituciones independientes. En la mayoría de casos contemporáneos de backsliding—e.g. Hungría, Turquía, Venezuela o El Salvador—los gobiernos comenzaron presentando........
