Arequipa: Una emergencia no puede durar doce años
Para quienes superan los cuarenta años, la última desgracia por lluvias se remonta al 8 de febrero de 2013. Aquella tarde de verano llovió, en pocas horas, lo que debió llover durante un mes. En ese momento, se registró una lluvia dantesca con un dato que parecía a todas luces inverosímil: la ciudad había recibido 124 litros de agua por metro cuadrado, en forma de gotas gigantes, según el Senamhi. A simple vista era como si llovieran monedas de un sol durante más de tres horas.
La magnitud de las precipitaciones fue tan potente que la ciudad se vio sumergida en un caos brutal. Todo el sistema de torrenteras se activó porque el caudal bajó desde las montañas con una furia imprevisible. El conducto de la torrentera de la avenida Venezuela encauzó el agua y los escombros dentro de sus límites diseñados por el catastro urbano. Pero, en determinado momento, la naturaleza buscó su cauce natural y produjo los daños que los periódicos nacionales publicaron en portada al día siguiente: cuatro muertos, 4,000 casas afectadas, tres puentes dañados,........
