Calle de Ávila
Fiestas patronales del Real Sitio
En el rincón, aculado en su sillón, Frutos, gran fumador de puros, abre El Adelantado y rechista: ya está aquí este metiéndose en jardines.
Efectivamente. Ahora que hierve La Granja de festeros no. En cuanto vuelva la paz, al recorrido habitual: secuoyas, hayas, tilos, parterres, fuentes silenciosas o, a lo sumo, con un chorrito atenuado para que no perturbe el silencio, y el Mar casi vacío.
Entre tanto, agosto castigador, a la sombra. Pero agosto también se revuelve, cambia el rostro y nos receta un adelanto del otoño, refrescar y llover.
Entonces la calle de Ávila se pone elegante. Este invierno pasado no paraban de hozar los obreros. Primero demoliendo los fresnos añosos que tan bonitos se ponían en primavera. Luego derrocando bordillos, aceras. Y, por fin, replantando........
