Déjame que escriba sobre Carlos de Lecea
Déjame que escriba sobre Carlos de Lecea
El deber de la intolerancia
Cambios políticos; la paradoja del calcetín
Por entender que sobre Carlos de Lecea y García se ha escrito ‘casi’ todo sobre su vida y obra -particular y profesional-, tan extensa como fantástica-, no voy a ahondar yo en lo mismo para ‘quedar mal’ ante el amplísimo campo de los eruditos. Aquellos que, además de describir bien, saben expresarlo aún mejor.
Mas, in resultando de haber consultado, aquí y acullá, pasajes de su vida me detengo en alguno de ellos. Ejemplo: Lecea, nacido en Segovia en 1835, en los albores de la desamortización de Mendizábal, fue hijo del navarro de Alsasua, Juan Luis de Lecea y Aspiroz, y de Tomasa García Ruiz de Álvaro, segoviana.
Estudiante en los años que ‘correspondía’, acabó los de Derecho en la Universidad Central en el año 1858. Cuatro años después contrajo matrimonio con Manuela Ceballos-Escalera. Era entonces Lecea presidente de la Junta Católico-Monárquica de Segovia, de tradición carlista, (1868), cuando ‘estalla’ la revolución conocida como ‘La Gloriosa’, cuya ‘intención’ -conseguida-, era derrocar a la monarquía que en ese momento representaba Isabel II.
En ese comienzo revolucionario es detenido. Su cercanía e implicación a lo que representaba el Carlismo (1) -siguiendo los pasos de su padre-, le llevaron a exilarse a Francia........
