Una deriva preocupante
Una deriva preocupante
¡Pío, pío que yo no he sido!
No hay nadie más peligroso que el que ha leído un libro
Después de ver el lamentable espectáculo del comité federal del PSOE en 2016 (que demuestra en qué manos estamos), y las declaraciones de Aldama y Koldo en el juicio de las mascarillas, dudo que con tantos sobresaltos el título que propongo sea suficiente. No obstante, como este gobierno no deja de producir sorpresas, me permito recordar a Montesquieu que, al parecer, tanta falta hace a algunos.
La frase de Montesquieu: “No hay libertad si el poder de juzgar no está separado del poder legislativo y del ejecutivo”, encaja especialmente bien en lo que quiero expresar con este comentario, porque cuando el poder político invade el terreno del poder judicial, lo que está en juego no es una polémica concreta, sino la propia libertad.
Es profundamente inquietante ver a quienes ostentan responsabilidades de gobierno, adoptar con sorprendente ligereza, el tono y las maneras de un tribunal. No se trata ya de opinar —lo cual es legítimo en una sociedad libre—, sino de algo tan grave como desacreditar sistemáticamente a los jueces mientras que, a la vez, se dictan “sentencias” desde la tribuna política, sin pruebas, sin........
