Elegir bien
“Un pueblo que elige a corruptos, impostores, ladrones y traidores no es víctima, es cómplice”. Esta frase, atribuida a George Orwell, es una frase que resulta incómoda —casi cruel en su diagnóstico— pero precisamente por eso resulta tan fértil para la reflexión política seria, porque no halaga al pueblo, sino que lo responsabiliza.
Vivimos en una época en la que la narrativa dominante tiende a presentar al ciudadano como una víctima permanente; víctima de los políticos, víctima de los medios, víctima del sistema, víctima de la propaganda. Esta visión, que tiene algo de cierto porque el poder manipula, seduce y engaña, es profundamente incompleta porque el poder no se sostiene solo con la mentira. Se sostiene, sobre todo, con la aceptación.
El poder, más que obediencia, necesita consentimiento. Y ese consentimiento rara vez es puramente racional porque no siempre elegimos a quienes son los mejores, más honestos o más capaces. Muchas veces elegimos a quienes nos halagan, a quienes confirman nuestros prejuicios, a........
