Generoso intelectual
La época en que solo los extrovertidos eran los reyes de la fiesta tiende a desaparecer. Hoy, muchas veces, los que no escuchan, sino que se dedican solo a hablar y a contar historias de sí mismos, son leídos como egocéntricos y poco empáticos.
Sin embargo, hay claramente escenarios donde a veces es mejor quedarse callado, no adular a otros y escuchar más. Pero, definitivamente, conectar con otros y hacer parte de las redes profesionales se vuelve una obligación si quieres seguir creciendo o, al menos, que no te olviden cuando suban el salario.
Existe una idea errónea de que el networking es un deporte diseñado exclusivamente para extrovertidos, una especie de competencia de carisma donde gana quien más manos estrecha, más cumplidos ofrece y, al final, más lambón es.
Para muchos de nosotros, la sola palabra evoca una mezcla de ansiedad y absoluta pereza. Sin embargo, si despojamos al concepto de su envoltorio corporativo, lo que queda no es otra cosa que la capacidad humana de tejer vínculos. No se trata de “venderse”, sino de permitir que........
