23-F: la verdad no puede seguir bajo llave
El tiempo proyecta sombras que los años no logran desdibujar; cicatrices que los calendarios no consiguen borrar. La Historia es un patrimonio irrenunciable que pertenece, por igual, a cada ciudadano.
Por eso, cualquier intento de mantenerla bajo llave no es protección, sino una claudicación ética que nuestra democracia ya no puede permitirse.
Aquel 23 de febrero de 1981, España se detuvo. En mi familia, el tiempo se fracturó por partida doble: ese mismo día falleció mi bisabuela Rosa, la partera del pueblo que trajo la vida a tantos hogares en tiempos difíciles.
Mientras mi familia la estaba velando, mi hermana -apenas una niña- correteaba por una casa donde el luto se mezclaba con el miedo de un país que contenía el aliento.
Al mismo tiempo, otro miembro de nuestra familia puso su vida al servicio de todos los españoles........
