El Manifiesto Palantir
Hace unos días el “Manifiesto Palantir” recorría las redes sociales como un terror antiguo sacado de una inquietante novela fantástica traída a nuestra realidad. Suena, si lo leen, a “tecnolocura” de millonario enajenado. Es el “Mein Kampf” de nuestro tiempo, garabateado con primoroso esmero digital en los renglones desordenados y torcidos de una rotura moral. Lo inquietante del mismo no es el estado lunático que transmite de su autor, espoleado por una realidad belicista entre naciones, autofabricada y autoimpuesta, distinta a la de la mayoría de la humanidad. Lo inquietante de verdad es cómo esa realidad, -insisto, autofabricada y autoimpuesta-, se imbrica en nuestra sociedad, que es, en resumen, el objetivo de Palantir y resto de tecno-esquizofrenias. El manifiesto Palantir asusta porque desdibuja las líneas entre la ficción y la realidad, y es, de momento, más expresión de los problemas de nuestro tiempo que origen de los mismos aunque, como le ha pasado al trumpismo, eso puede cambiar.
Aquí, en España, se están publicando estos días varios informes sobre la concentración de la propiedad inmobiliaria. Cada vez menos gente es propietaria de la casa en la que vive y, al mismo tiempo, quienes tienen casas para alquilar, tienen cada vez más. El mercado inmobiliario no escapa a la concentración de la riqueza en cada vez menos manos. El 10% más rico de la sociedad española controla........
