Colombia ante una elección de ideas
Nos acercamos a una nueva elección presidencial con el ambiente cargado. Se siente en la calle, en las redes, en las conversaciones de familia y hasta en los cafés: hay tensión, hay cansancio y hay mucha desconfianza. La primera vuelta será el 31 de mayo de 2026, pero la fecha, siendo importante, no es lo único que debe ocuparnos. Lo que está en juego es más profundo: el país vuelve a mirarse al espejo en medio de la polarización, la corrupción y la violencia.
Y ahí aparece el primer gran riesgo. Que terminemos votando con rabia, con miedo o con simple rechazo hacia el otro. Que el debate se reduzca a una pelea entre “buenos” y “malos”, como si Colombia pudiera explicarse en blanco y negro. No es así. El país es mucho más complejo. La corrupción debe preocuparnos, claro. La violencia también. Ninguna democracia puede vivir tranquila cuando se roban los recursos públicos o cuando la seguridad de la gente está amenazada. Pero una elección presidencial no puede quedarse solo en eso.
También debemos preguntarnos qué país queremos construir. Qué modelo económico necesitamos. Qué papel debe cumplir el Estado. Cómo se defiende la libertad. Cómo se garantiza la justicia social. Cómo se financian las regiones. Cómo se protege al campo. Cómo se les da futuro a los jóvenes. Esas son las preguntas de fondo. Las que a veces se pierden entre el ruido, el insulto y la pelea diaria.
Por eso resulta........
